Wednesday, November 16, 2005

3 veces

Es así como me imaginé vivirlo. La inocencia y madurez combinadas para lograr el anhelo trabajado a raíz de las espinas perfumadas.

No más espinas, sólo siento la aterciopelada superficie de los pétalos con olor a poesías y latidos que no dejan de cantar: Dilo! Dilo!